8.2.17

inviernos eternos y primaveras brillantes

Tengo viviendo en mi pecho
inviernos eternos
y primaveras brillantes
que bailan como si no hubiera
ni brújula, ni reloj, ni calendario.

Tanta nieve fría
que me abraza los huesos
y que palpita
con una luz cargada de verdad.

Tantas flores fugaces
que me llenan una mañana
pero que se marchitan por la tarde
llenas de vida y de risa voraz.

En la fría estepa
donde conviven
el gris y el verde
tenía miedo de no poder unir
mis dos mitades.

Así que me llené la piel de flores
para que el invierno de mi carne
no deje de acunar y llamar a la primavera
aunque solo dure unos minutos.




1 comentario:

  1. Hola!♡ Me encanta este poema porque mezcla el invierno y la primavera de una manera muy bonita. A veces, para sentir calor, tenemos que sentir frío (bueno, a mí me encanta el frío jajaja), y lo has descrito genial. Para ser primavera a veces también tenemos que ser un poquito invierno. Es un placer leerte, espero seguir haciéndolo!♡

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