24.4.17

nunca imaginé que te diría adiós de esta manera

Una vez me partieron el alma en siete trozos y lo hicieron tan bien que ni siquiera me di cuenta de que habían logrado convertirme en nada. No hubo ni siquiera un golpe, ni una mala palabra. No hubo en aquella terrible guerra nada más que silencio y ausencia que acabó por convertirme en eso mismo; en un vacío que iba de un lado a otro, en un corazón que latía por inercia. 

Una sombra hueca con el alma desganada, eso era, arrastrando una carcasa. La prisión en la que se había convertido mi cuerpo no la reconocía como mía, las manos no me respondían. Amé a alguien con todo y me devolvieron nada y esas oleadas de indiferencia me arrastraron mar a dentro. Yo quería ser barco sin darme cuenta de que incluso los navíos requieren un hogar en el que ir curando las cicatrices que deja la tormenta. 

Me estoy reconstruyendo. Desde los cimientos, además. Piedra a piedra, palmo a palmo, llenando de flores mi carne e intentando hacerme fuerte tras sobrevivir a esa tormenta, la peor de todos los tiempos. Con mimo, con esmero, con la fe de quien lo ha perdido todo y no puede ir más abajo. 

A veces hay derrumbamientos. A veces todo tiembla y debo bajar varios pisos y edificar de nuevo todo lo que se ha derrumbado con un soplido; no soy fuerte, aún puede tumbarme una ráfaga desafortunada. Lo siento, a mi también me gustaría poder ir más aprisa y encender cuanto antes la luz. Ser, finalmente, una estrella completa ayudando a otros barcos a encontrar la casa que les espera. 

Nunca imaginé que el adiós vendría de esta manera. Esperaba para ti cosas mejores, pero lo cierto es que no es suficiente. No tengo nada que reprocharte; has sido bueno conmigo. Agradezco todos y cada uno de esos orgasmos y de esas risas y sé en todo momento que la destrucción en la que estoy envuelta no ha sido culpa tuya; fue otro el que me partió en dos y tú has hecho mucho bueno por mis vigas y por mis amarres, eso tampoco voy a olvidarlo. Pero lo cierto es que no comprendes la nada a la que te enfrentas cada vez que me miras a los ojos y yo no puedo hacerte sentir lo que necesito que sientas, ni decir lo que necesito que digas; "ya eres todo lo maravillosa que puedes llegar a ser". 

No te quiero, pero pude haberte querido y por eso esto es triste. No te quiero, pero me habría gustado que el adiós me hubiera pillado menos de improviso. Porque esta tarde he decidido no esperar nada más y es doloroso, pero joder. Podría haberme costado la vida. 

Gracias por todo. 

Dulces sueños. 






19.4.17

que curen esta horrible selva

Todas esas chiquillas
que andan con las costillas
repletas de corazón.
Esos años dorados en los que
se les hincha el pecho con la risa
y se les hincha el pecho con la rabia.
Esos años en los que aún
no hay báscula que indique
cómo de mal lo estás haciendo
(una pista; no hay forma de hacerlo bien)
y cómo de fracasada debes sentirte
(otra pista: siempre podrás ser mejor).
Cuando las rodillas amoratadas
no significan haberse arrodillado
(ya sabéis delante del pantalón de quién)
sino haberse caído
(y, consecuentemente, haberse levantado después).
Esas niñas que vuelan
antes de preguntarse a si mismas
qué opinan otros ojos
de su cuerpo
de un cuerpo que aún
no ha llegado a no entender.
Hablemos de ellas,
escribamos poemas que cuenten sus batallas
(como la de vivir,
una dura gesta
cuando eres una mujer),
cantemos canciones
con sus nombres.
Dejemos de llamarlas bonitas
gritémosles
"¡valientes!"
"¡panteras!"
"¡guerreras!".
No dejemos que el mundo les robe
esa magia
como hizo con nosotras.
Criemos una generación
de niñas leonas
que se conviertan en semillas
que curen esta horrible selva.

26.3.17

la verdadera confesión de la leona

Te haces mayor cuando te das cuenta de que el problema no es estar solo, sino estar solo en los momentos menos adecuados. Cuando te levantas un domingo de resaca y no tienes nadie que te diga la cara que se te ha quedado por no desmaquillarte la noche anterior. Miras por la ventana y llueve y te descuento de que no tienes ningún problema contigo, pero a veces no está mal necesitar a alguien que te acune.
Los dioses, tan arriba, no saben tampoco de abrazos. No saben de la calidez de la piel contra la piel y de las sábanas sucias y del sudor y del "quiero estar aquí, contigo". Unos ojos que no tengan nada más que decir que eso; el momento justo, el lugar adecuado, es justo ahora, donde no hay más ley que el refugio frente al mundo. 
Eso es hogar y eso es descanso; saber que lo malo no va a desaparecer nunca, pero que hasta la mala suerte es capaz de respetar algunos oasis hechos de paz, de minutos de domingo por la tarde. No hay más confesión que esa; no todos necesitamos que nos sostengan. Pero a veces tampoco está de más. 


23.3.17

eso no es un corazón roto

Hablamos del corazón roto cuando este parece que tiene latidos desganados y duele en el pecho. Cuando tenemos ganas de llorar y nos sentimos partidos en trozos y cae la noche y no puedes dormir y te sientes como si fueras el último ser humano sobre la faz de la tierra. Hace frío y no hay suficientes copas en las que ahogarse (vodka amargo, sin excusas, directo al núcleo, de algo hay que llenar el alma) y te preguntas si saben las estrellas que están tan solas en el universo. 

Hay un grito que arde y a la vez se extingue en la garganta y tiene la fuerza de mil perros apaleados, abandonados, vagando por calles que siempre parecen las mismas. Caras frías en el metro, pies helados, charcos sucios de irisada gasolina y mugre, mugre por todas partes.

Los pájaros se caen de los nidos y no pronuncias su nombre porque te da miedo darte cuenta de que no te quedan más excusas para hacer que te mire a la cara; no quiere leer las cartas que le escribes y no quiere preguntarte cómo te va en el trabajo ni a qué bar de mierda irás a consumirte este sábado. Él no tiene ganas de tenerte ganas y parece que eso lo envuelve todo en desdicha y tú sueñas con el momento en el que te topes con él y te agarre del brazo y te diga "perdona, en realidad sí que quería ser tu puerto". 

Tienes que seccionar de ti ese pedazo de indiferencia e intentar recordar cómo era tu vida antes de su llegada y no hundirte porque no parece ahora tan maravillosa como esos atardeceres que compartisteis. Te preguntas qué te queda, joder, si te asalta su puto olor cada vez que el desconocido equivocado se te acerca en la discoteca. Si te acuerdas de él cuando caminas al trabajo. 

Suplicas a tu corazón que borre su cara de tu memoria igual que tú has borrado su número de tu whatsapp (a quién querrás engañar, te lo sabes de memoria). Suplicas a tu corazón que retome el curso de tus latidos y que deje de echar de menos y que deje de congelarse como lo está haciendo, de pincharte con sus esquirlas. 

Lo siento, pero tengo que decirte que no está roto; funciona como debe funcionar, aunque parezca en las últimas ahogado con tanta tristeza. Ese tiritar dudoso también forma parte de ti. Ese sentirse vacío, como el pesado silencio húmedo antes de una tormenta. Y se pasará, como todo. Dale tiempo. 






otras maneras de usar la boca










15.3.17

más difícil de lo que parece

Ya lo dije una vez: "aquí seguiré si decides volver" y lo peor de todo es que era cierto. Que si hubiera querido ahí habría estado yo, con el pelo revuelto y una sonrisa de perrillo abandonado. Así me sentía; como un cachorro al que no quieren más en casa. Ansiando amor como si fuera oxígeno y yo acabara de salir del agua, con los huesos y el corazón helados. Yo habría esperado cuanto hiciera falta y, a día de hoy, no puedo evitar preguntarme si aún lo sigo haciendo; si es cierto que soy ya del todo libre de tu recuerdo.

Ya lo dije una vez: "estar contigo es tan malo como estar sin ti" y esto tampoco era ninguna mentira. Así que me di por vencida y levé anclas. Como experta que soy en escapismo no fue fácil sacarte de mi vista, aunque sacarte de mi cabeza ya es otra historia. 

Ya lo dije una vez: "nunca me libraré del todo de tu risa", de cómo sigue apareciendo entre los acordes de mis canciones favoritas o en algunos matices de cervezas artesanales. En las faldas de algunos vestidos que pienso que te gustarían, en algunos paisajes verdes y azules, en algunas tormentas de verano. En los ojos de otras chicas que no te querrán nunca como yo estaba dispuesta a quererte. 

Tú ya no estás en mi vida. Ahora otro ocupa tu lugar. Supongo que así deben ser las cosas. Lo que ocurre es que yo ya no espero a que nadie vuelva. Ahora, cuando alguien se marcha, yo cierro la puerta. Eso es lo último que no te dije.




13.3.17

la manera adecuada de usar la boca

No hay más verdad que esa: tienes que leer este libro. Tienes que leer este libro porque es la única forma de entender todo lo devastador que se puede decir en un poema que habla sobre el hambre de
amor de algunas mujeres que crecen confundiendo la agresividad con el amor.

No hay más verdad que esa: es bello y desgarrador porque es cierto, porque no existe mentira alguna en el fuego de Rupi Kaur, que quema pero ilumina. Hay certezas que duele pronunciar pero que solo así apaciguan el alma.

Debes leerlo porque te ha pasado a ti: dijiste que no pero a un chico no le importó nada. Viste como un amor se apagaba poco a poco y no supiste qué hacer. Quisiste gritar "no te marches" pero no lo dijiste en alto. Odiaste y amaste a tu padre. Odiaste y amaste a tu padre. Sentiste que no te pertenecías y que eran otros los que decidían qué hacer y cómo deshacerte. Lloraste. Reíste. Quisiste.

Sigo repasando de forma casi enfermiza todos esos poemas que Rupi Kaur escribe y firma con su nombre, pero en los que habla de todas. De todas nosotras.

No hay más que añadir: tienes que leer este libro.

11.3.17

guardo lo que me queda de ti en un cajón

Guardo lo que me queda de ti en un cajón
entre cosas importantes
y cosas que no valen nada.
Espero que algún día
(cuando sea mayor)
lo encuentre
tras haber olvidado que estaba ahí.

Pensaré en tí.
En tus ojos, en tu pelo
en la forma de tu espalda,
en cómo ladeabas la cabeza.
Tu rostro estará borroso
pero sonreiré igualmente.

Me diré "parece mentira
lo rota que estaba entonces"
o "que dramática me ponía
por sentirme tan sola"
y "era un poco fatalista
de lo poco que me quería".

Te recordaré con cariño
y solo me vendrán partes buenas.
No quiero añadir más versos;
no se me ocurre un final que no sea triste
para este poema.



8.3.17

la manada no abandona a la leona herida


Estábamos muy cansadas
de soportar los cuchillos
que ellos llamaban halagos
cada vez que salíamos a la calle.

Estábamos muy cansadas
de que nuestro "no"
valiera siempre menos
que sus ganas inflamadas. 

Estábamos muy cansadas
de que "él nos quisiera"
y por eso nos encerraba
por eso nos ataba
por eso nos pegaba.

Estábamos muy cansadas 
de que nuestro cuerpo fuera mercancía,
de que las calles fueran peligrosas, 
de que el miedo
fuera el idioma universal de todas las mujeres.
De todas las hermanas. 

Estábamos muy cansadas de la sangre,
de la obligación,
de la condena que supone a veces
haber nacido con un coño
del que, paradójicamente, 
nace siempre toda vida. 

Un día empezamos a responder con rugidos
a todo lo que "no nos costaba nada". 
Un rugido cada vez que nos pedían
que mutiláramos nuestro cuerpo
un rugido cada vez que nos pedían
comportarnos "como se debía"
un rugido cada vez que nos pusieron precio.

Y de esa llamada brotó una respuesta
que latía de un lado a otro;
cruzaba el mundo.
Saltaba la chispa. 
Somos tantísimas, 
somos tantísimas...

Ahora nuestras manos son armas,
ahora nuestras voces son elección,
ahora nuestro miedo se ha convertido en espinas
ahora es cuando somos legión.

Tened cuidado,
no hay más mensaje;
tened miedo aquellos que nos queréis atadas.
tened miedo aquellos que nos queréis escondidas.
tened miedo aquellos que nos queréis atadas. 

Estáis en peligro;
en esta selva 
la manada ha decidido 
que no abandona a la leona herida.
Estáis sobreaviso.



6.3.17

"feliz dentro de una constante desdicha"

Ese chico del fondo del bar solo piensa en meterte la polla y te lo va a vender como amor o como lo que haga falta. Le resultará más sencillo si no tiene que hacerlo y os vais pronto a su casa, luego alabará con sus amigos lo "guarra" que eres como si fuera un halago. Hay gente recitando por ahí (lo han oído en la tele) eso de si no saben volar pierden el tiempo conmigo pero lo cierto es que les asusta ver que tomas altura. Eres especial y te lo han dicho muchas veces, pero no sabes si para bien o para mal. Eres especial, te repites mientras bebes algo más de kalimotxo y por eso la gente no consigue entenderte del todo. Mandas mensajes confusos porque estás confusa. Una pareja folla en el baño, en el que una chica escribió "machete al machote" y tú sonreíste cuando pudiste leerlo entero. Tu amiga habla con alguien que le gusta mucho y tú te alegras por ella y piensas que algún día alguien te gustará mucho a ti también. Que tú le gustes mucho a alguien lo dudas un poco más, pero bueno, eso no sueles decirlo en voz alta. Ponen una canción que te sabes y alguien la canta contigo. Eso puede salvar una noche solitaria. 
Notas el pecho vacío. Estás feliz dentro de una constante desdicha. 


4.3.17

princesa, puta, santa

Hay dentro de mi mil voces;
una santa
una puta
una princesa.

Hay una voz triste
que llora océanos,
hay una contenta
que ríe primaveras,
hay una furiosa
que grita truenos, rayos, tormentas.

En este cuerpo que es mi templo
solo manda el latido de mis entrañas
Y duele, a veces,
pero también sana.
Y mancha, a veces
y ruge y ensucia y ladra.

Todo lo que esta hoguera sangra
no es más
que un rastro triunfal de vida.




26.2.17

Y, entonces, ¿qué?

Tienes un vacío dentro
y lo quieres llenar con cosas
pintalabios
camisetas de grupos de rock
que has escuchado
o que no
(no seas gilipollas, ese no es el problema).
Quieres ocupar todo ese espacio con huidas
así que cuando algo no funciona
o, incluso, funciona
te vas antes de tomar una decisión
(no tomar una decisión
también es tomar una decisión
pero es tomar una decisión de mierda).
Lo llenas con experiencias
así que nunca dices que no
o nunca dices "esto está mal"
porque tienes miedo
de que la ausencia de tu no
la llene el sí de otra persona.
Bebes cosas que no quieres beber
haces cosas que no quieres hacer
y eso sí es un problema.
Lo llenas con personas
que no merecen estar ahí
y aprendes que amar
o querer
van de la mano de dolor
o insatisfacción.
Y, entonces,
aparece alguien que hace las cosas bien
pero no te das cuenta
porque ya te has infectado de miedo.
Y, entonces,
¿qué?





24.2.17

Cometería locuras así casi todos los días.
Estoy contenta y quería compartirlo. 

19.2.17

niña


Que no te lo quiten. 
Ni el limón y el tequila en la botella de cerveza. 
Ni la caída de párpados, ni el pintalabios oscuro aunque "no me guste"
(nadie le había preguntado).
Que no te quiten la risa ruidosa
y el "joder, hijo de puta" siempre en la boca. 
Que no te quiten las ganas de cantar
ni de dibujar ni de leer ni de enterarte de qué mierda se echan unos a otros en Podemos. 
Que no te quiten las islas que no has conocido
ni los besos que no has dado 
ni las ciudades
ni los conciertos
ni las faldas ni los vestidos
ni las botas militares ni los pantalones rotos.
Que no te quiten el guiño a la chica del fondo del bar
ni el "no", ni el "sí". 
Has nacido en un mundo
que te ha quitado cosas desde la cuna
y te ha enseñado lo que debes y no debes hacer 
y lo que debes y no debes querer
así que no les des más. 
Nada más. 
Que se jodan.



17.2.17

la vida en un poema

Tu vida es tu vida
no dejes que la arrastren hasta una fría sumisión.
Mantente alerta.
Hay salidas.
Quizás no haya mucha luz
pero es suficiente para vencer la oscuridad.
Mantente alerta.
Los dioses te darán oportunidades.
Conócelas.
Tómalas.
No puedes derrotar a la muerte
pero puedes derrotar a la muerte en vida, a veces
y cuanto más a menudo lo hagas
más luz habrá dentro.
Tu vida es tu vida.
Conócela mientras la tengas.
Eres maravilloso
y los dioses esperan
para deleitarse en ti.





15.2.17

Déjalo ir. Así de sencillo. Deja que se marche y no vuelvas a pronunciar nunca su nombre. Deja de preocuparte por su sonrisa, por si te mira, por si no te mira. Estás cansada y no merece la pena. Que no te importe lo que piensa, ni lo que hace, ni lo que dice, ni lo que quiere decir con lo que hace ni lo que no quiere hacer contigo. Pasa de su forma de no preguntarte nunca qué tal el día y de contarte lo que anda haciendo, a ti también te apetece que se interesen por ti. En serio, sé que cuesta, pero no te pongas nerviosa cuando no sabes nada de él y piensas que nunca volverá a hablarte; es lo mejor. Que no te hable, digo. Cualquiera capaz de hacerte sentir así, como caminando sobre un alambre, no merece estar. Que se pire, en serio, porque tampoco es para tanto. Y no lo es, por muchos que sean sus talentos, porque no quiere serlo. Deja ir al que se vaya, aunque ni lo note y no sufra un ápice. 
Déjalo ir. A lo mejor vuelve cuando note tu ausencia. O a lo mejor no lo hace y este adiós es definitivo. Quizás estés triste un tiempo. Pero, me cago en la puta, qué libre se queda una cuando vuelve a pertenecerse a si misma. 

12.2.17

esa puta canción

Tú aún no lo sabes, pero esta canción que estás escuchando ahora por primera vez pronto tendrá un rostro. Tendrá huesos, músculo, sangre y un corazón que palpita. El rojo será su color favorito y le apasionará hacer deporte y las historias de dragones y sirenas. Le gustará ponerle picante a casi todo y el silencio del bosque cuando cae la noche. Estará un poco perdido y aparentará tener menos miedo del que en realidad tiene pero, ojo, no será ningún cobarde. Esa canción que escuchas ahora se guardará su tristeza para si y le gustará más el vino que la cerveza y no todos los chupitos serán aptos para tener una buena noche. Reirá fuerte, te agarrará siempre como si fueras a desaparecer y te hará tener ganas de bajar la guardia. Esa canción que estás escuchando ahora, por primera vez, va a curarte cosas que no sabías que tenías enfermas: va a hacer que te sientas más fuerte, más independiente y menos prescindible, incluso menos desastre. A su lado no te vas a sentir un cataclismo y, aunque te cueste decirlo, esas cosas que tenéis en común te harán pensar que no estás tan sola. 

Escúchame, escúchame bien: esa canción que estás oyendo ahora acabará por hacerte llorar. 

Por favor, ten cuidado. 



8.2.17

inviernos eternos y primaveras brillantes

Tengo viviendo en mi pecho
inviernos eternos
y primaveras brillantes
que bailan como si no hubiera
ni brújula, ni reloj, ni calendario.

Tanta nieve fría
que me abraza los huesos
y que palpita
con una luz cargada de verdad.

Tantas flores fugaces
que me llenan una mañana
pero que se marchitan por la tarde
llenas de vida y de risa voraz.

En la fría estepa
donde conviven
el gris y el verde
tenía miedo de no poder unir
mis dos mitades.

Así que me llené la piel de flores
para que el invierno de mi carne
no deje de acunar y llamar a la primavera
aunque solo dure unos minutos.




6.2.17

supervivencia

Dicen que no hay gente que siempre gana y que no hay gente que siempre pierde, sino aquellos que saben valorar las victorias y aquellos que temen desesperadamente la derrota y por eso es lo único que ven. Por orgullo, por cobardía, ¿qué más da? Yo sé que soy de estas últimas, de las que sienten que toda su vida se basa en fracaso tras fracaso como si llevara la tragedia implícita en el ADN, digna heredera de griegos y romanos dramáticos. Pues bien, tras 25 años de cagarla he aprendido una sola cosa a fuerza de tropiezo tras tropiezo; a veces no ganas porque no es tu partida. 
A veces, antes de perder y lastimarse una vez más las alas compensa más cambiar de juego. 
Se llama supervivencia. Se trata de perseguir la vida. 



3.2.17

cachorros



Creo que fuimos
el mismo tipo de cachorro;
esos que se hacen grandes de golpe
sin darse cuenta de ello
y que muerden
y hacen ruido. 

Creo que nos educaron mal
para que nos calláramos
y que, aunque no quisimos,
aprendimos a que nuestras palabras
estaban siempre mal
y por eso ahora
hablamos más bajito 
de lo que deberíamos. 

Por eso ahora decimos
que no nos importa estar solos
cuando lo cierto es que 
nos está matando un poco
sentir que no encontramos
a la persona adecuada. 

Por eso ahora andamos por ahí
como si nos latiera menos el corazón
y damos otro trago
y nos repetimos que mejor así
que mal acompañados. 

Una vez le dimos el corazón a alguien
que lo dejó caer al suelo
y, aunque no lo admitamos, 
hemos perdido trozos al recomponerlo. 
Tenemos el aullido quemándonos en la garganta
pero ¿cómo de terrible sería
lanzarlo a la luna
y no encontrar una respuesta?

Puedo decirte que tengo miedo
de equivocarme contigo.
Puedo decirte que tengo miedo
de que tengas miedo
y me olvides antes de lo que me gustaría. 
Puedo decirte que tengo miedo
de darme demasiado
y no recibir absolutamente nada. 

Puedo decirte también
que no te pareces a nadie 
que me haya hecho daño antes
y que a mi me vale con eso
para dedicarte un par de poemas
y algunos orgasmos
aún cuando me quedes demasiado lejos. 




1.2.17

no me gusta que el sexo no tenga valor en si mismo



Hay dos formas de entender Diario de una ninfómana. Una es buscando amor, porque el amor siempre es el trasfondo de todo, de los que follan y de los que no. De los que buscas y de los que no lo buscan. El amor está ahí, siempre, aunque lo olvidemos. Porque la vida sin amor no es posible, aunque el amor no tenga nada que ver con el que nos han vendido. 
Valérie Tasso, la autora, cuenta en el libro parte de sus experiencias reales.

La otra, es sin buscar nada. Leer el diario de una mujer a la que le gusta el sexo y que esconde en su título la ironía, ese pecado que cometemos nosotras cuando nos gusta follar con gente que conocemos  o con gente que no. Una mujer que explica sus relaciones con hombres a los que amó, a los que no amó, que la amaron o que no la amaron.

Val tiene 28 años. Tiene un piso y un trabajo que pierde. Tiene mucho sexo porque disfruta de él. Tiene más sexo del políticamente correcto, porque ya se sabe que nosotras tenemos que justificar con otras cosas nuestro cupo de sexo. 

Val disfruta follando, es así. Conoce a un hombre terrible al que ama con locura, como muchas otras. Y, como muchas otras, acaba dedicándose a la prostitución cuando se encuentra con una ingente cantidad de deudas que ella no merece. 

Cuando lees Diario de una ninfómana te encuentras con una mujer que no llora por dedicarse a la prostitución y que, a veces, la disfruta igual que la teme. Pero la prostitución no es el eje ni el mensaje importante dentro de la novela. 

Pasamos la vida justificando el sexo. Con amor, por ejemplo, ya que muchas veces nos quedamos más tranquilos pensando que follamos porque queremos a la otra persona y que esa es la forma buena, la que vale. A veces lo justificamos con la búsqueda de algo mejor, como si detrás de un orgasmo estuviera lo bueno, lo de verdad, lo que necesitábamos. 

Pero la realidad es que Val folla porque le gusta follar y que es en los momentos en los que no lo hace por el sexo en si mismo es cuando lo pasa mal de verdad. Y ya está. Sexo por sexo. Como si se tratara de cualquier otra cosa. De una mujer haciendo cualquier otra cosa. Menuda locura, ¿verdad? 

30.1.17

ser cobarde pareciendo valiente

Nunca compraba billete de vuelta, solo el de ida. Lo admito, aunque supongo que no hace falta porque tú ya te diste cuenta y jugabas con esa ventaja. Nunca compraba el billete de vuelta porque temo el final y a retomar la rutina más que a nada y tú significabas una excusa para huir, que es mi cosa favorita en el mundo: darme a la fuga, haya o no problemas. 
Nunca compraba billete de vuelta porque no me gusta ponerle fecha a los adioses y porque no me gusta tener que estar pendiente del reloj para dosificar cómo me siento, ni sentir que me estoy guardando algo, que no me dio tiempo a. Quiero, todo el rato, sentir que el punto final lo pongo yo cuando no tenga más que dar, cuando me quede vacía. Decir "es la hora" y que así no duela, encontrar el momento exacto para ese adiós que a veces tiene que ser pronunciado. 
Nunca compraba billete de vuelta, pero lo cierto es que también era por miedo. Porque, pese a todo, nunca las tengo todas conmigo y tengo la sensación de que no soy bien recibida en las personas, así en general. Pensaba todo el rato que podía salir algo mal y que podía acabar con las zarpas llenas de espinas cuando, de golpe, no reconociera tus ojos.
Yo que sé; quería pensar que el día que no me respondieras yo podría comprar ese billete y hacer como que me había marchado antes de romperme. Aunque no fuera así del todo. 



28.1.17

medidas desesperadas

Yo siempre supe que no me querías
pero me repetía que no era así
y que en tu pecho
latía lo mismo que en el mío.

No era el caso.

Yo siempre supe
que no estarías allí cuando más lo necesitaba:
una noche solitaria en la que vuelvo a casa
-sola-
una tarde de domingo en la que me siento vacía
-y sola-
una mañana en la que sabes
que el día que está por venir
será doloroso y nefasto.

Y acertaba cada vez
que se daba esa situación.

Yo siempre te excusaba
y procuraba hacer
como que no me daba cuenta
de que no solo no me querías
sino que no ibas a quererme nunca.

Me lastimé
-o me lastimaste-
por dentro y casi sin darme cuenta
y ahora que estás lejos
es cuando siento todo ese dolor
y todo ese veneno.

Tengo una herida
abierta e infectada
que creció cada vez que follamos
sin que yo supiera verlo
-ni siquiera sentirlo-.

Mi corazón seguía
pese a todo
repitiendo tu nombre.
Se instauró
el nivel 5 de emergencia terrorista.
Me abrí el pecho.
Lo arranqué.
Lo mandé lejos.
Por eso ahora estoy algo vacía
pero cuando te digo
"que te jodan mal"
lo pienso de verdad.

Medidas desesperadas.



26.1.17

que sea fácil

Nadie dijo que fuera fácil pero, a lo mejor, es lo que alguien debería decir. Que "fácil" es precisamente la palabra que debe definir según qué cosas, en especial las relaciones. Llegar a alguien no es como postularse a presidente o como presentarse a una entrevista de trabajo, no apareces y entregas tu curriculum y cuentas lo que sabes hacer -carnet de conducir, nivel C1 en inglés, carrera universitaria- para encajar en el hueco que alguien te ha dejado. La realidad es que ese espacio debe ser para ti y debes entrar de forma natural en él. 
Puedes llorar mucho. Te puedes romper de dolor y luego ser muy feliz y luego de nuevo muy triste y discutir muy fuerte y reconciliarte con muchas ganas, pero al final acabas por volverte loco. Que todos sabemos amar, pero no todos sabemos amar bien: puede que no estemos preparados o puede que no sea la persona adecuada y eso no es culpa de nadie. 
Entiéndeme, puede haber momentos difíciles, como en todo. Pero debe de ser fácil. En general, de forma natural, sin que nadie necesite decirlo en alto. Tiene que ser fácil y tienes que estar a gusto y tranquilo y tienes que llenarte de paz y de calma cuando estés con la otra persona. 
¿Y si todo fuera mentira?¿Y si esas historias de amores tormentosos fueran una farsa y no debiera de haber ningún sufrimiento en querer al otro?¿Y si nos lo han vendido porque da miedo encontrarse frente a esa búsqueda en un mar inmerso de caras para llegar a aquella capaz de darte un trozo de algo que parece imposible?
Tiene que ser fácil. No hay duda. Y si no, que simplemente no sea.