15.1.18

el comienzo de los últimos días




La ciudad tiene un nombre, ¿pero cuanto importa realmente? Todas las ciudades grises guardan la misma esencia de hastío. La luna cae sobre ellas de la misma manera, pero eso tampoco importa: el cielo nocturno está vacío, es naranja. No hay ningún tipo de verdad en ese firmamento. 
Mirar por la ventana no es otra cosa que enfrentarse al monstruo que respira y se extiende: los latidos de las mesitas de noche que se encienden, las luces amarillentas de los lavabos, los neones parpadeantes -filo rojo, letra negra, ausencia no debida. Parece que su murmullo de derrape, vómito y llanto marca el segundero de un tiempo lejano. No funcionan los relojes mientras el fiero animal de cieno descansa. 
Estoy a 14 paradas de autobús de casa. Una hora y media a pie. No me importa a cuanto en coche, porque no lo tengo. Tengo que cruzar el río y creo que ni siquiera estoy en el mismo universo, no pertenezco a esta tierra. Como si no fuera la misma en la que he crecido: en la que he tirado la basura, en la que me he puesto hasta el culo de la mierda más dañina. En la que he querido y en la que he querido mal. Sobre todo mal. 
Soy una extraña. Soy el zorro asustado que sale del bosque y se esconde en la granja: a un lado los cazadores y a otro el perro que hace guardia. Me pregunto cuando habré firmado mi sentencia de muerte y qué estupidez estaba haciendo para no enterarme. 
No soy más que una mujer de arena esperando que la arrastre la brisa y esperando que la derribe el mar: así es justo como me siento. 
No lo sé, Joao, no sé si algún día te entregaré esta carta. No sé ni siquiera por qué tú deberías ser el destinatario de este cuento: no pienso que puedas salvarme. Creo que no pienso que puedas salvarme. 
Antes tenía unas ganas rabiosas de vivir. Antes ladraba, mordía, arañaba. Me quemaban las noches. Quería esnifármelas todas, inyectármelas en vena, bailar a su ritmo por muy frenético que fuera, por mucho que no entendiera de sus compases. Dios mío, Joao, qué lejos estaba la muerte entonces, ¿te acuerdas de eso?¿te acuerdas de cómo éramos cachorros de lobo, de cómo lo único limpio era nuestra risa y nuestro aullido?
¿Qué nos ocurrió?¿Es esto hacerse mayor? Estoy fumando un cigarrillo en la parada del autobús y me doy cuenta de que hace demasiado tiempo que todo me sabe a ceniza. Siento un collar sobre los hombros y no sé si es de perro o de reo. 
No sé si este es el comienzo de los últimos días o si es el principio de la mansedumbre. No sé si solo necesito dormir o si ya he perdido esta guerra, si nos han robado del todo esas ganas que nos quedaban, lo poco que podíamos decir que era nuestro. Nosotros, los niños soldado, tampoco sabíamos quienes éramos, pero nos dieron un fusil solo por haber nacido en la orilla equivocada del río. Joder, Joao, hemos visto más cosas de las que deberíamos haber visto, ¿somos supervivientes o acaso estamos ya muertos? 
No lo sé. Solamente tengo una sensación terrible, como de que va a ocurrir algo que no voy a poder controlar y que no va a ser necesariamente bueno, en absoluto. Me gustaría decírtelo, pero no puedo. No puedo ponerle palabras: tengo miedo de que ese sea el paso para que se cumpla la terrible profecía que me acecha. No puedo entregarte esta carta: tengo miedo de que ya no me entiendas. tengo miedo de que ahora entre nosotros haya más distancia de la debida. No sé si tengo derecho a pedirte que me salves el culo de nuevo, pero es que tampoco sé qué monstruo es el que me persigue. 
Lo seguiré intentando. 
Pero creo que esta vez eso no va a servir de nada. 





La tribu de los manchados 

intensa de mierda

Releo las cosas que escribo
y a veces pienso que soy
una intensa de mierda
y otras el dolor es
tan familiar
tan áspero
tan seco
que pienso que va a absorberme del todo.
Soy líquida
y en este desierto
no doy dos duros por mi misma.


Ilustración de Sanpedrosanchez para La m.o.d.a

12.1.18

mischievous spirits

Podéis conocer más el trabajo de Nim Forèst aquí
Todo nace de esta herida. todo brota, lo malo y también lo bueno. caen de ella las palabras, una tras otra, una tras otra. es terrible el dolor, es terrible la nausea, y me pregunto qué es lo que le estoy dejando al mundo más allá de esta tristeza. hay oscuras criaturas escondidas en mis abismos y emiten una luz que parpadea. las hay grandes y aterradoras, las hay pequeñas y llenas de veneno. a veces se escapan en forma de lágrimas, a veces se escapan en forma de letras.
Tengo tanta alma que creo que se desborda y que desdibuja mis confines. Tú nunca lo entenderías. Me pregunto quién soy y, sobre todo, me pregunto quién soy sin ti. Qué sentido tiene mi nombre si no vas a pronunciarlo. 
Deberías arder. Creo que no hay infierno suficiente para quemarte. Ni toda la sal del mundo podría contigo. Eres esa sonrisa llena de veneno. Eres, en la terrible oscuridad, un señuelo luminoso. Parece que guías, que fluyes, que salvas. 
Después aparecen los dientes. 

2.1.18

me da igual el "cómo"

No es el cómo, sino el cuando. El cómo dejó de importar hace mucho. Hace más horas de las debidas que el silencio araña los muros de mi misma; soy un faro que se tambalea. Hablo pero mi voz no suena; no veo la manera. Te has tatuado en mis entrañas con tinta y con sangre y no habrá manera de borrarte. El veneno corriendo por mis venas, yo preguntándome cómo conseguí ser tan estúpida, cómo me esforcé por ponerme un collar que llevaba tu nombre. El demonio que guardo dentro busca el cielo y no lo alcanza.
No me importa el cómo: ya me he dado por vencida. Ya sé lo que es sufrir tu mirada y ya sé lo que es encontrarse una y otra vez con una pesadilla del verde intenso, la caída de las pestañas. Me tienes como me quieres: mal, tarde, atropellada, consumiéndome en los rincones de mi misma. Me convertiré en tierra quemada una vez te marches e incluso cuando no estés tu aliento seguirá acariciándome. No hay forma de escapar.
No importa el cómo. Cuando se propaga el incendio no importa de donde viene el agua que lo ahoga. Rezas por la lluvia, rezas por la tierra, rezas por el verde, por la ola. No habrá más mañana ni habrá más espera, ni más estrategia: cuando estás al borde de la muerte solo importa el tiempo.
Me da igual cómo lo haga: me da igual cómo me escape, cómo me blinde, cómo me saque los ojos para no verte, cómo vuelva ácida mi piel para que no me toques.
Ya no importa el cómo; hace mucho que no lo hace.
Ya solo espero un cuándo desesperado.
Pero no sé si llegará a tiempo.

Julia Razumova


1.1.18

Partirse por la mitad, partir de decir adiós

No sé si es partir(se) por la mitad o partir de decir adiós, pero creo que Lucía Baskaran habla de las dos cosas en su libro. Y creo que todos deberíamos saber algo más de las dos cosas. Uno tiene 17 años y se rompe en el momento menos esperado, justo cuando nunca ha pasado nada para que lo haga. Uno dice adiós todo el rato, a veces sin siquiera darse cuenta. A veces, incluso, uno sabe que dice adiós, pero no es capaz de entender qué quiere decir ese adiós, qué significa y luego es tarde. Siempre se hace tarde para lo verdaderamente importante. 
En cualquiera de los casos, yo fui joven y yo la cagué. Ahora no soy tan joven pero la sigo cagando y es que cagarla debe ser una de las cosas que nos define como especie (bípedo, pulgar oponible, habilidad para generar mierda en cualquier situación). Victoria es joven y la vaga y no es tan joven y la caga, y tú te apenas porque piensas que la habrías cagado igual estando en su situación. De la misma manera inesperada, como impresa en nuestro código genético, pidiendo a gritos otra oportunidad para hacerlo todavía peor.
Creo que hay un "todavía peor" implícito en la vida, en general, y que de ese "todavía peor" salen las cosas mejores, aunque solo sea por comparar los días malos y los días buenos. La caída es abrupta, pro las vistas son el doble de bonitas.
Partir no va de cosas malas, partir va de vivir y de no saber vivir e ir aprendiendo a hacerlo. Va de alejarse de la terrible hipocresía de pareja-casa-trabajo que nos encierra y que nos hace polvo o que simplemente no es suficiente. Partir no termina con un punto y final, sino con un punto y a parte, párrafo nuevo. Como todo en realidad. Nada es tan fácil como para caber en 208 páginas.
Partir es un buen libro que me ha recordado a Beatriz y los cuerpos celestes y un poco al Guardián entre el centeno.
Partir es una mirada desafiante a esa belleza forzada que queremos otorgarle a la adolescencia, pero que tiene un sentido muy diferente: el de los primeros vestidos, la primera lencería, el primer corte de pelo, la primera decepción, el primer tequila de más y el primer amor de menos.
Partir es una declaración de intenciones por parte de una escritora joven que -estoy segura- tiene mucho que dar a la literatura.
Partir es el comienzo de un viaje de ida. Y ya está.







29.12.17

Océano

Hay algo más fuerte que la muerte el día siguiente, el día siguiente Estoy a 400.000km de mí, pero acercándome Nacemos, y al nacer, de alguna forma somos libres un instante Como una brisa tibia en una noche de verano Y al día siguiente ya es diciembre, pero aprendes el privilegio que es tener para comer También se aprende de la culpa por vivir mientras otros casi no pueden Pero, ¿cómo calmar a la conciencia una vez que adquieres consciencia de que la vida no es lo que veías en películas? La vida no es lo que veías en películas Si no moliese cada hueso para echárselo a los versos que me dejo No podría hacerlo más; no debería hacerlo más ¿Sabes? Podéis elevar vuestra voz de anuncio si os deja la laringe La música no es un juguete, Igual que el lobo nunca trabajará para el circo Así que bien, hoy disfrutad de la luz en el espejo Que no es más que el reflejo del brillo de otros Cuando os canséis y lo tiréis, presos de lo próximo, cautivos de lo nuevo: ¡Vuestro último grito será el más sincero! ¡Vuestro último grito será mi primero!








(si no os sacude por dentro

yo no sé ya...)

28.12.17

Captain Fantastic

Apple confirma que ralentiza los iPhone que aún funcionan a la perfección porque no le parece suficiente lo que nos gastamos en sus teléfonos. A nosotros tampoco y por eso seguimos comprándolos. Seguimos pensando que merece la pena, como ir a la universidad, casarse, comprar un piso, ser el último de tus colegas que se va a casa o conseguir echar un polvo con alguien medianamente atractivo en una noche de sábado de esas en las que hace un frío que te mueres. Pierdes el tiempo en las cosas -de mierda- que no sé si es mejor o peor que perder el tiempo con las personas -de mierda también- indebidas. Vemos una película y nos convencemos de que podemos cambiar el mundo en diez minutos, pero creo que esa es la magia del cine: "lo que podría ser pero no". Lo único que quiero decir es que no importa mucho cómo afrontes tu vida si sigues cagándola una y otra y otra vez. Me parece que lo importante son las decisiones que tomas y que te obligan a salirte de lo de siempre. O las veces que consigues no cometer el mismo error "de siempre", como volver una y otra y otra vez al puerto equivocado, o a la persona equivocada, que viene a ser lo mismo. No hay mapas que salven según qué quimeras y los monstruos están más dentro que fuera. Me estoy preguntando todo el día si en el momento de la verdad sabré salvarme del huracán que lleva tu nombre. Pero no creo. 



Mi cara es mia, 
mis manos son mías, 
mi boca es mía
pero yo no lo soy. 
Yo te pertenezco.

26.12.17

Inmolarse

Inmolation de LionneK

Inmolarse es atreverme a ir de frente contra tus ojos
y saber que es como caer
en un precipicio sin fondo
del que solo vuelven los valientes
-y yo no lo soy-.
Inmolarse es atreverme a salir de noche
cuando los vicios son más vicios que nunca
y yo soy más fiera que persona
y necesito pocas excusas para aullarle a la luna
esperando a que vuelvas.
Inmolarse es sujetar en la mano
la granada que es tu sonrisa
y no poder soltarla antes de que estalle
y que la metralla me destroce
como tantas otras veces.
Inmolarse es que me digas "ven"
y yo vaya
a estas alturas de la película
cuando ya no te queda máscara.
Inmolarse es seguir siendo incapaz de escapar de tu recuerdo
incapaz de dejar de querer que tus manos tracen en mi espalda
todas las mentiras del mundo.
Inmolarse es agotador
y yo ya tengo los huesos cansados
de tanta guerra.

22.12.17

todos los kilómetros que separan el punto A del punto B


Nos construimos en base a todas las caras que nos conforman. Tuerces la nariz ante una mala nota. Parpadeas mucho delante del último capítulo de tu serie favorita. Pones los ojos en blanco cuando ese gilipollas vuelve a escribirte. Se te enrojecen las mejillas con este puto frío de mierda. Todos y cada uno de los fragmentos que te conforman encajan y a veces se pinchan entre ellos. Hay noticias felices que no hacen más que ponerte triste, hay adioses que no puede asimilar tu torrente sanguíneo, hay silencios dolorosos a los que quieres poner palabras. Todo este orden impreciso y venenoso y todos estos días tachados del calendario, todos los años que se suman a tus espaldas, todos los kilómetros entre el punto A y el punto B. Todo ese puzzle que chirría y que estalla y que no siempre conecta como debería. Raíces que se trasplantan de uno a otro suelo, horas de más mirando a la nada, formas de olvidar a alguien que si te invitó a las cervezas suficientes. Me paso la vida contando cómo de tarde estoy llegando a mi misma. Me paso la vida pensando si es esto, acaso, todo cuanto hay.

25.10.17

solo queda mudar de piel

Tirar todas tus cosas
por la puta ventana
o prenderles fuego,
lo que tenga más a mano.
Coger todos tus regalos de mierda
y enterrarlos y perderlos
y no saber dónde coño los guardé
y que no me importe nada.
Tener ganas de gritar
cuando escucho tu nombre
y odiar a toda la población mundial que lo lleva
aunque sea una gilipollez
-sé de sobre que es una gilipollez.
Decir "pero que me la suda, eh"
después de soltar una parrafada
-de 15 minutos y 32 segundos aprox.-
sobre lo imbécil que eres
y las tonterías que te gustan
y las estupideces con las que pierdes el tiempo
y lo idiota que pareces cuando te ríes.
Ponerle tu cara a un huracán.
Borrar tus conversaciones de WhatsApp.
Bloquearte en todas las redes sociales.
Aferrarte a la rabia
con todas tus fuerzas
hasta que se funda con tu piel.
Cualquier cosa, antes de ahogarse
en la tristeza de un adiós
que llegó antes de tiempo.